VIRTUD DE LA SINCERIDAD

Hablando de la virtud de la sinceridad, San Josemaría distinguía siempre tres aspectos inseparables; la sinceridad, tal y como la concebía, no se identifica con la veracidad, con decir siempre la verdad, sino que, para ser veraces, se requiere una sinceridad más personal, más radical: la sinceridad con Dios y la sinceridad con uno mismo.

 

 

 

 

 

  • La sinceridad es una virtud que nos ayuda a decir siempre la verdad y a mostrarnos al exterior tal y como somos interiormente.
  • Esta virtud no se limita sólo a no decir mentiras, sino que abarca todos los aspectos de la vida: palabras, acciones, intenciones, pensamientos y actitudes.
  • La sinceridad favorece la amistad y la convivencia.

 

IDEAS PRÁCTICAS PARA LA CASA:

  • Fomentar la humildad, el saberse frágil y necesitados de la ayuda de Dios.
  •  Al rezar con ellos aprovechar de tocar el tema de la sinceridad. Que no tengan miedo decir la verdad, aunque nos cueste voy con la verdad de frente.
  •  Reforzar mucho y constantemente de manera positiva.
  • Hacerles ver la diferencia entre fantasía y realidad de modo que sepan cuánto apreciamos su imaginación pero, al mismo tiempo, comprendan que existe una diferencia entre ambos conceptos. Es muy importante motivar la creatividad de los niños.
  • Hacerles ver que la mentira y el engaño son contrarios a la verdad. La persona sincera es digna de confianza y por ello es respetada y querida.
  • Explicarles que todos nos podemos equivocar; sin embargo, con la ayuda de los padres, rectificar lo más rápido posible.
  • Procurar un ambiente de confianza en la casa, donde los niños puedan preguntar en caso de dudas o inquietudes. Estar abiertos al diálogo.
  • Valoro la sinceridad en los otros.